top of page
Search

Los Caballeros de Cristo. Una tradición del medioevo español que se mantiene en Chita, Boyacá

  • albaluzbonilla
  • Feb 5, 2023
  • 27 min read

Updated: Sep 23, 2025


En el municipio de Chita, Boyacá, ubicado en las estribaciones occidentales de la Sierra Nevada de El Cocuy, Güicán y Chita, cada siete años ocurre un evento especial: La Fiesta del Señor de los Milagros y de La Virgen de la Candelaria, celebrada por Los Caballeros de Cristo, el segundo domingo del mes de febrero o el domingo anterior al miércoles de Ceniza y lleva una secuencia, según la tradición oral y de algunos documentos, de 205 años desde 1818, dirigida por la familia descendiente de Cipriano (o Ciprián) Riscanevo, un indígena de la etnia lache a quien el Cristo Milagroso le dio luz para construir una toma de regadío.


Figura 1. Los Caballeros de Cristo de Chita, Boyacá. Fotografía: El Tiempo 2016.
Figura 1. Los Caballeros de Cristo de Chita, Boyacá. Fotografía: El Tiempo 2016.

El presente trabajo informa sobre el origen, organización, contexto histórico y trascendencia de esta festividad. Las fuentes primarias revisadas se localizaron en el Archivo Parroquial de Chita, Archivo Regional de Boyacá, Archivo General de la Nación de Colombia y Archivo Histórico Nacional de España. Como fuentes secundarias se emplearon las Historias del Municipio y de la Parroquia de Chita, un trabajo sobre el Resguardo Indígena, artículos sobre el tema y de otras obras generales que permitieron la interpretación de los hechos. La tradición oral juega un papel importante, en la medida en que son varias las generaciones que han presenciado y participado de la festividad. La metodología se inscribe dentro de la Etnografía y los conceptos teóricos de Michell Vovelle, de la Historia de las mentalidades y de Fernand Braudel, de la Escuela de los Anales.


Ubicación Geográfica


DIVISIÓN POLÍTICO-ADMINISTRATIVA DEL MUNICIPIO DE CHITA. 2021

Mapa 1. Ordenamiento Territorial del Municipio de Chita 2021. En: Pérez Sanabria. ASIS, 2021, p. 16 . Wikipedia. Archivo Colombia, Boyacá, Chita.


Una Celebración que trasciende en el tiempo y permanece en la mentalidad de un pueblo


Abreviaturas

AHN: Archivo Histórico Nacional. (España)

AGN: Archivo General de la Nación. (Colombia)

Archivo Parroquial de Chita. (Boyacá Col.)

AHT: Archivo Histórico de Tunja. (Boyacá, Col.)

V.: Visitas T.: Tomo f.: folio. r.: recto. v.: verso.


Figura 2. Caballeros de Cristo de Chita, Boyacá. Fotografía: Gobernación de Boyacá 2023.
Figura 2. Caballeros de Cristo de Chita, Boyacá. Fotografía: Gobernación de Boyacá 2023.

Figura 3. Caballeros de Cristo de Chita, Boyacá. Fotografía: Periódico El Siete días 2016.
Figura 3. Caballeros de Cristo de Chita, Boyacá. Fotografía: Periódico El Siete días 2016.

La celebración de los Caballeros de Cristo se inicia la víspera, con una gran procesión que parte de la Capilla de la vereda de Chipa Centro (a unos cinco Km. del área urbana), con la imagen del Señor de los Milagros de esta capilla; va en hombros de fieles devotos, precedida de un estandarte que lleva la familia del alférez o priosto, escoltada por 33 Caballeros de Cristo que portan sus banderas y los acompañan: el sacerdote, el tamborilero y un sin número de caballistas de la localidad. Al llegar al poblado son acogidos con beneplácito por la comunidad local, visitantes, forasteros y hasta extranjeros; recorren las calles principales y cerca del mediodía termina la procesión en la Iglesia. A las cinco de la tarde hay una misa de novenario y a continuación, una procesión con El Señor de los Milagros acompañado por muchos fieles devotos.



Figura 7. Procesión de El Cristo. Febrero 2023
Figura 4. Procesión del Señor Crucificado de la Capilla de la vereda de Chipa Centro al poblado de Chita. Fotografía: Gobernación de Boyacá. Febrero 2023
Figura 7. Ibid.
Figura 5. Caballeros de la localidad acompañando a los Caballeros de Cristo. Fotografía: Gobernación de Boyacá. Febrero 2023

El Domingo se inicia la programación con una gran alborada a las cuatro de la mañana, cuando los Caballeros, procedentes de la vereda de Chipa Centro, irrumpen en el poblado, lo recorren y se "toman la plaza" o lugar donde se van a realizar los juegos. Al centro ubican el pabellón pontificio y en las cuatro esquinas los pabellones de cada uno de las cuatro cuadrillas que los identifican. Guardan sus caballos y se van a preparar para las siguientes ceremonias.

Figura 6. Señor de los Milagros. Fotografía: Archivo personal 2023.
Figura 6. Señor de los Milagros. Fotografía: Archivo personal 2023.
Figura 7. Virgen de la Candelaria. Fotografía: Archivo personal 2023.
Figura 7. Virgen de la Candelaria. Fotografía: Archivo personal 2023.

La iglesia está de gala y las imágenes de El Señor de los Milagros y de La Virgen de la Candelaria, patrona del pueblo, han sido arregladas con esmero y sus andas decoradas con hermosas flores. En la misa de Consagración de los Caballeros, a las 6 y 30 a.m., se presentan vestidos de un color especial, adornados, al igual que sus sombreros, con cintas, espejos y representaciones simbólicas.



Figura 8. Caballero Maestro Don Héctor Viracachá Fuentes. Fotografía Uniboyacá 2023
Figura 8. Caballero Maestro Don Héctor Viracachá Fuentes. Fotografía Uniboyacá 2023
Figura 9. Caballeros de Cristo y el Tamborilero. Fotografía: Emilsen Beltrán. 2023
Figura 9. Caballeros de Cristo y el Tamborilero. Fotografía: Emilsen Beltrán. 2023

El Caballero Maestro, Don Héctor Viracachá Fuentes, para la fiesta del 2023, lleva un traje negro con banda de color blanco y amarillo y una bandera de los mismos colores con una mitra como símbolo; los Caballeros de Chipa Alto y Chipa Centro visten de color blanco, los de Chipa Betel de azul, los de Vichacuca de rosado y los de Dímiza de rojo. Todos portan banderas del mismo color de sus vestidos, con estrellas y símbolos especiales, así: las blancas llevan una custodia, las azules, un cáliz y una hostia, las de color rosado, la media luna y las de rojo, el sol.


 

 

Figura 10. Misa de Consagración. Fotografía: Archivo personal. 2023
Figura 10. Misa de Consagración. Fotografía: Archivo personal. 2023

Figura 11. En la Misa con el Pbro. Alvaro Hernández Cordero. Fotografía: Archivo personal 2023
Figura 11. En la Misa con el Pbro. Alvaro Hernández Cordero. Fotografía: Archivo personal 2023

La misa mayor a las 10 de la mañana es la alabanza religiosa central, muy solemne, celebrada por el Señor Obispo de la Diócesis de Arauca o por un sacerdote delegado, acompañado de todos los sacerdotes de la parroquia, pues es en honor a los patronos más queridos de la comunidad; les ofrecen los mejores coros y ofrendas, cuenta con la presencia de las autoridades religiosas, civiles, organizaciones sociales y de muchísimos fieles. En el año 2023, Monseñor Jaime Cristóbal Abril González, Obispo de Arauca, delegó al Pbro. Álvaro Hernández Cordero para acompañar en la festividad.

 

 


Figura 12. Misa Mayor con los sacerdotes: Segundo Gonzalo Moreno T., Alejandro Barón S., José Edilberto Ravelo C. y Alvaro Hernández C. Fotografía: Pérez Caro, 2023
Figura 12. Misa Mayor con los sacerdotes: Segundo Gonzalo Moreno T., Alejandro Barón S., José Edilberto Ravelo C. y Alvaro Hernández C. Fotografía: Pérez Caro, 2023

  

Figura 13. Caballeros de Cristo de Chita con sus Maestros Luis de Jesús y Cándido Viracachá y Monseñor Carlos Germán Mesa Obispo de la Diócesis de Arauca. Foto: Corradine, Magdalena. 2017, p. 45
Figura 13. Caballeros de Cristo de Chita con sus Maestros Luis de Jesús y Cándido Viracachá y Monseñor Carlos Germán Mesa Obispo de la Diócesis de Arauca. Foto: Corradine, Magdalena. 2017, p. 45

Terminada la misa, los Caballeros salen a traer sus monturas y hacen calle de honor para llevar al Señor de los Milagros y a la Virgen de la Candelaria en procesión hacia el lugar de la presentación de los juegos; van acompañados por los sacerdotes, al son de bellas interpretaciones religiosas de bandas musicales y de una comunidad católica muy grande.


Figura 14. Calle de honor para la procesión después de la Misa Mayor. Fotografía: Página de Ciclismo Chitano 2023.
Figura 14. Calle de honor para la procesión después de la Misa Mayor. Fotografía: Página de Ciclismo Chitano 2023.

Figura 15. Procesión al polideportivo municipal. Fotografía: Página de Ciclismo Chitano 2023.
Figura 15. Procesión al polideportivo municipal. Fotografía: Página de Ciclismo Chitano 2023.

Los juegos, en los siglos XIX y gran parte del XX, se realizaban en la plaza del poblado; desde la década de los 70, en la cancha de fútbol del Colegio José María Poitier y desde el 2002, aproximadamente, se presentan en el polideportivo del municipio.



Figura 16. Juegos de los Caballeros en el Colegio José María Poitiers. Fotografía: Archivo personal 1972.
Figura 16. Juegos de los Caballeros en el Colegio José María Poitiers. Fotografía: Archivo personal 1972.
Figura 17. Ibid. Fotografía: Archivo personal 1972
Figura 17. Ibid. Fotografía: Archivo personal 1972

Es una revista ecuestre de origen español, que muestra el ideal caballeresco de los cristianos hispánicos de la Edad Media; sus luchas durante ocho siglos (771-1492) contra los moros, donde también hubo mestizaje y sincretismo cultural. Además, señala el cumplimiento de la Cédula Real de Felipe II de 1572, que promovía la realización de juegos ecuestres para adiestrar a los hombres en caso de guerra; pero los indígenas de Chita y sus descendientes, le han agregado una particularidad especial, porque en lugar de armas y de cañas llevan banderas con símbolos religiosos y eclesiales, señales de la evangelización; también muestran símbolos de la naturaleza, como el sol y la luna, que evocan a sus dioses ancestrales, pero sobre todo, le imprimen la devoción, la tenacidad y la perseverancia que ha caracterizado a los “hombres de roca fuerte”, como se les ha llamado a los indígenas del resguardo.


Estos juegos rememoran las fiestas del Santísimo y de Santiago de la Fuente, celebradas por los caballeros cofrades en Burgos, España, desde el siglo XIII, "quizás desde antes"(Yarza Luaces, 1985, pp. 12-22) y las fiestas de la Real Maestranza de Sevilla (1630) y de otros lugares donde las “cuadrillas” en grupos de ocho (…) caballeros, con su adarga en el brazo izquierdo y con el color que les ha tocado en suerte, empiezan corriendo por parejas encontradas, divididos la mitad de una parte y la mitad de otra, forman una partida de diferentes lazos y figuras (…) “haciendo una agradable vista”. Son hombres jóvenes, entre los 18 años con algunas excepciones, vestidos con sedas, adornados con borlas y pendones, sus monturas finamente engalanadas y se lucían en la fiesta de los santos patronos de las cofradías. (Ruiz de Vergara, T. 1. pp. 113-116).


Figura 18. Saludo al Señor de los Milagros y a la Virgen de la Candelaria. Fotografía: Alex Fernando Galvis Lizarazo.  2023
Figura 18. Saludo al Señor de los Milagros y a la Virgen de la Candelaria. Fotografía: Alex Fernando Galvis Lizarazo. 2023

Los Caballeros de Cristo de Chita llegan a la “plaza”; cada cuadrilla entra por una esquina y acto seguido presentan la marcha inicial y el saludo al Señor de los Milagros y a la Virgen de la Candelaria. Lidia Amparo Viracachá Cañas, hija de Don Luis de Jesús Viracachá Fuentes , anterior Caballero Maestro, hizo la relatoría con el Pbro. Manuel González para ilustrar al público en la versión 2023; según ella y el Pbro. Álvaro Hernández Cordero (2014, p. 23), en sus inicios eran 72 juegos, posteriormente 33 y en las últimas presentaciones, después del saludo, vienen 20 juegos y cinco marchas finales. Retomando los tres primeros, en total y con sus nombres, los juegos son:


• Alborada

• Toma de la Plaza o del campo.

• Saludo al Señor de los Milagros y a la Virgen de la Candelaria.

• La Cruz de mayo.

• Estrella en dos filas.

• Salida de costado.

• Nudillos en dos filas.

• Media luna.

• Estrella en ocho columnas.

• Juego de las cañas.

• Anillo del sol.

• Tejido de trabazón.

• Cañas.

• La culebrilla.

• Corazón de costados.

• Calles de esquinas.

• Sol.

• Los cuatro vientos.

• Nudillo de costados.

• Naranja.

• El caracol.

• Salidas de costados.

• Juego de peine

• Cinco marchas.

Los golpes de estribo, sencillos y dobles, se hacen en el cambio de algunas figuras.

Figura 19. Juegos de los Caballeros en el polideportivo municipal. Fotografía: Universidad de Boyacá. Febrero 2023


Figura 20. Juegos de los Caballeros en el polideportivo municipal. Fotografía: Jorge Velandia. En Pérez Caro. 2016, p. 35
Figura 20. Juegos de los Caballeros en el polideportivo municipal. Fotografía: Jorge Velandia. En Pérez Caro. 2016, p. 35

Atendiendo a los pabellones de la plaza, demostrando un dominio de las actividades ecuestres, al paso, trote o galope, de acuerdo con la figura, y con el sonido de un tambor, que, interpretado por un caballero de a pie, acompaña con su ritmo y marca el cambio de juego, los Caballeros recorren el campo, hacen filas, hileras, cruces, círculos, corren por parejas, se combinan por mitades de cuadrillas, realizan competencias simulando el intercambio de banderas, marchas, reparten dulces... hasta completar el número de juegos. Mientras tanto las imágenes del Cristo y de la Virgen de la Candelaria permanecen en el costado norte del campo y el público admira complacido el espectáculo que se prolonga por cerca de tres horas.


Finalizada la presentación, los caballeros dan la vuelta a la plaza y frente a los Santos patronos, el Caballero Maestro ovaciona con ¡Vivas! a los buenos corazones que sirven al "Señor de los Milagros y a Nuestra Señora de la Candelaria", por la unión de los pueblos y por la paz de Colombia. Agradece a las autoridades eclesiásticas, civiles y al público en general, por su presencia, colaboración y porque la promesa se ha cumplido. Luego los Caballeros se encuentran con sus familias, brindan por la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de pertenecer a la hermandad de los Caballeros de Cristo, comparten con vecinos, amigos, toman fotos y al caer la tarde regresan a sus hogares.


  

Figura 21. Después de los juegos de Los Caballeros. Fotografía de Lidia Amparo Viracachá. 2023
Figura 21. Después de los juegos de Los Caballeros. Fotografía de Lidia Amparo Viracachá. 2023
Figura 22. Después de los juegos. Fotografía: Archivo personal 1972
Figura 22. Después de los juegos. Fotografía: Archivo personal 1972


  Esta tradicional y emotiva presentación ecuestre ha sido preparada con un mes de anticipación; el Caballero Maestro dirige los ensayos de los caballeros designados, en una explanada cerca a la capilla de Chipa Centro, enseñando el “plano” o coreografía de las figuras, 15 días a pie y 15 días a caballo, durante los cuales se les brinda el almuerzo y meriendas de chicha, mogolla y arepa, con donaciones que gustosamente hacen los habitantes de las veredas cercanas y del poblado y los padrinos y madrinas de los caballeros están atentos para colaborarles con algunas necesidades. Los equinos son escogidos de un color especial: blancos para los Caballeros de blanco, rosillos para la cuadrilla de color rosado, negros para los Caballeros de color azul, y bayos para los de color rojo. Algunos Caballeros son dueños de sus monturas, otros deben alquilarlos y costearles el pasto y demás cuidados, y también hay personas que prestan voluntariamente sus caballos para la preparación y presentación de los juegos.


Simbolismo en los juegos de los Caballeros.


Los colores de los vestidos tienen un significado especial:

El azul, representa las aguas que bañan el territorio de Chita, de Colombia y del mundo.

El blanco, la paz, para que no haya huérfanos ni viudas y se acabe la violencia.

El rojo, significa la sangre que derramó Jesucristo al morir en la cruz y la sangre que derramaron los héroes que lucharon por la patria y la defensa de la fe.

El rosado, representa la riqueza del municipio en labranzas y flores cultivadas por las mujeres, a quienes representan, por esto los Caballeros llevan aretes, collares y la cara maquillada. (Hernández Cordero, 2016, p. 22)



Figura 23. Caballero de azul de la vereda de Chipa Betel Fotografía: Uniboyacá 2023
Figura 23. Caballero de azul de la vereda de Chipa Betel Fotografía: Uniboyacá 2023

Figura 24. Caballero de blanco. Veredas de Chipa Alto y Chipa Centro. Fotografía: Uniboyacá 2023.
Figura 24. Caballero de blanco. Veredas de Chipa Alto y Chipa Centro. Fotografía: Uniboyacá 2023.

 

Figura 25. Caballero de rojo de la vereda de Dímiza. Fotografía: Uniboyacá 2023
Figura 25. Caballero de rojo de la vereda de Dímiza. Fotografía: Uniboyacá 2023
Figura 26. Caballeros de rosado de la vereda de Vichacuca. Fotografía: Uniboyacá 2023
Figura 26. Caballeros de rosado de la vereda de Vichacuca. Fotografía: Uniboyacá 2023

 


Llaman la atención los detalles del vestuario y su significado. "Son 33 las perlas que lleva cada sombrero de los Caballeros de azul, en memoria de los 33 años que vivió Jesucristo" (Emilsen Beltrán, febrero 2023); todos los sombreros y las astas de los pabellones llevan cintas y flores, son especiales las del sombrero del tamborilero; sobresalen por sus tonalidades las cintas de los sombreros de los Caballeros que representan el sol y es porque "cuando el sol alumbra refleja los colores de la naturaleza de nuestro resguardo y de nuestro municipio" (Lidia Amparo Viracachá Cañas, febrero 2023).

Figura 27. Flores, bandas, perlas y espejos. Fotografía: Gobernación de Boyacá. 2023.
Figura 27. Flores, bandas, perlas y espejos. Fotografía: Gobernación de Boyacá. 2023.
Figura 28. Caballero tamborilero. Archivo personal. 2023
Figura 28. Caballero tamborilero. Archivo personal. 2023

El uso de los espejos que adornan sus vestidos, sombreros y monturas, es porque "el espejo refleja todo el significado de nuestros colores y de todo lo que queremos transmitir", contestó un caballero; el por qué del sol y la luna en sus banderas... "porque fueron nuestros dioses ancestrales", lo confirmó otro caballero; las campanitas que llevan los caballos del cuadrillero número uno y el "trascuadrillero", el número cinco, "sirven como guía para algunas figuras de los juegos" (Hermanos Elías y Emilse Beltrán, 2003), y otros símbolos más que constituyen un lenguaje y una forma de expresión en torno a la admiración por la belleza del paisaje andino que habitan, por su historia, la sana convivencia, sentimientos patrios en el tricolor nacional y los símbolos religiosos y eclesiales en la devoción y fe en sus creencias.


Condiciones para ser Caballeros de Cristo.


El Caballero Maestro coordina toda la fiesta, tiene un libro que guarda con mucho celo porque ahí están los “planos” de los juegos y otros misterios que los rigen. Todos los Caballeros Maestros que han ocupado este cargo (Ver anexo 1), han cumplido con las obligaciones de la "promesa" en esta festividad, en la Semana Santa, especialmente el viernes santo y en la fiesta del Señor de Monserrate. El tamborilero es el Caballero de a pie, imprescindible y fuerte para su trabajo en las procesiones y en los juegos; con los 32 Caballeros de las cuadrillas, son 34 en total. Para ser Caballero se requiere de condiciones especiales:

-Ser una persona de probada virtud, leal en los mandatos del Señor.

-Haber cumplido con el sacramento del bautismo

-Casado o soltero y no debe vivir en unión libre.

-No tener hijos en diferentes mujeres y/o abandonados.

-En lo posible no tener deudas con los vecinos y demás comunidad.

-Llevar una vida cristianamente recta cumpliendo con los mandamientos de la ley de Dios y de la Santa Madre Iglesia. (Hernández Cordero. 2014 p. 19)


Es un gran honor ser Caballero y es un cargo que en muchos casos se hereda de padre a hijo o a hermano y hay familias que han ostentado por muchos años este importante y significativo legado. Un ejemplo es el de Don Floro Beltrán Chivatá quien fue caballero por 66 años, actualmente lo es su hijo José Wilmer Beltrán Silva, y Elías, otro hijo, es asistente en los juegos y en el cargo de Caballero. También, en los Caballeros de blanco hay dos hermanos. (Hermanos Elías y Emilse Beltrán, febrero, 2023).



Figura 29. Hermanos Elías y José Wilmar Beltrán. Fotografía: Emilsen Beltrán  2023.
Figura 29. Hermanos Elías y José Wilmar Beltrán. Fotografía: Emilsen Beltrán 2023.
Figura 30.  Don Floro Beltrán.  Fotografía: Periódico  El Siete días. 2018
Figura 30. Don Floro Beltrán. Fotografía: Periódico El Siete días. 2018

Son numerosas las actividades que se realizan en torno a la festividad, como: los ensayos de los juegos, elaboración de vestidos, banderas, adornos, cuidado y arreglo de los caballos; además, la preparación de las ceremonias religiosas, los retiros espirituales de los caballeros y la gestión de una Junta particular encargada de bajar al Señor de los Milagros de su altar, con un protocolo especial. Don José Fuentes Riscanevo es el responsable de la llave secreta para este importante oficio, que tiene algo de misterio, porque dice Don José, “que en ocasiones el Cristo no se deja bajar” (Información de Luz Aired Pico Enciso, integrante de la junta). Así, son muchas las tareas y grande el compromiso de las personas involucradas en las diferentes obligaciones que se deben cumplir para llevar a feliz término la ejecución de la promesa.


Religiosidad y leyendas.


La población de Chita se ha caracterizado por ser creyente, piadosa y cumplidora con los preceptos de la iglesia católica y como en todas las culturas, los conceptos o ideas se fijan en un imaginario de “actitudes colectivas que se expresan en actos, en gestos o simplemente en sueños, reflejo inconsciente de representaciones arraigadas”. (Vovelle, 1975, p. 87). Así, la devoción por el Cristo Milagroso y la admiración por la obra de Ciprián Riscanevo y por los Caballeros de Cristo, son hechos que se han mantenido en la mentalidad de las gentes, quienes han creado leyendas que se han transmitido de generación en generación. Una de estas leyendas dice: “una noche, el cura párroco oyó repicar las campanas y ruidos extraños en la plaza. Al levantarse para constatar lo que estaba sucediendo, se encontró con un importante desfile de caballeros, vestidos con atrayentes ropas y divididos en bandos ejecutaban una especie de lucha ecuestre entre ellos mismos”. (Enciso Díaz, 1992, p. 62)


Respecto a “Ciprián”, la leyenda cuenta, que “apareció un día viniendo de la laguna de La Paja por el camino que conduce al resguardo. Era de piel oscura, alto, fornido y vivía sólo. Cuando llegó al resguardo reunió a los indios y les explicó la necesidad de construir una toma desde el río de la Chorrera para regar todo el resguardo; ellos no le creyeron porque veían que era imposible “pues debía pasar por un despeñadero”. Él empezó solo utilizando palos de macana porque no se conocían las herramientas de acero y cada día que pasaba lo registraba en su diario, incluso los nombres de personas que se fueron sumando a su trabajo. (Ibid. p. 64)


La historia continúa con la terminación de la toma, la negación de venderles el agua a quienes no habían colaborado porque el resultado había sido obra de Dios. Finalmente aceptó darles el agua a cambio de que pagaran cada año una arroba de sirios y un kilo de incienso para velar y perfumar al Mártir del Calvario durante la Semana Santa. “Dicen que Ciprián Riscanevo impuso esta tarea debido a que siempre que enviaba el agua por la toma se presentaba un niño moreno, como todos los de la región y con el pie iba desbordando el canal hasta que el agua se apartaba de él; cuando se acercaban y lo iban a reprender, el niño desaparecía convirtiéndose en polvo. Tan pronto como Ciprián impuso la tarea de velar al Señor, el niño no volvió a impedir el paso del agua. (…) Cuando Ciprián envejeció, siendo un hombre rico, con grandes extensiones de tierras en el resguardo y muchas cabezas de ganado entre reses cabras y ovejas, reunió a todos sus animales, cargó sus caballos con sus tesoros y se encaminó hacia la laguna de Eucas arreando sus riquezas. Nadie volvió a verlo, tan poco a su ganado o a su oro. Dicen que solo apareció junto a la laguna sagrada un toro blanco orejinegro, que el mismo había destinado para la fiesta del Señor de los Milagros.” (Ibid. pp. 64-65)


El relato contado por la familia descendiente de Ciprián Riscanevo habla de un niño morenito que estudiaba en la escuela del pueblo viejo y lloraba mucho porque el profesor lo castigaba y los compañeros blancos se burlaban de él, pero según el sacerdote que en una ocasión le hizo un examen, era muy inteligente. Un día el párroco lo encontró y le dijo que si se iba con él que viajaba a Roma y el niño dijo que sí. Después de pedirle permiso a los padres, viajaron a Bogotá y allí el padre lo dejó en un hotel y le dio una bolsa con monedas y le recomendó que no saliera mientras él regresaba, pero el niño se salió, gastó las monedas y le tocó quedarse en la calle. Una familia lo encontró llorando y le dijeron que si quería irse con ellos para España y se fue. Allí creció, trabajó, conoció a un grupo de caballeros de Cristo y con ellos aprendió los juegos y llegó a ser el mejor; solicitó le regalaran el "mapa" y se lo dieron sin reproche alguno. (Hernández Cordero. 2014, pp. 10-12)


Quiso volver a su tierra natal y le ofreció al Señor una promesa si le permitía regresar: "realizar una presentación de los caballeros en su homenaje", y así fue, volvió a su terruño y enseñó los juegos a sus hermanos indígenas. Observó que el resguardo necesitaba una acequia de regadío para mejorar las labranzas, técnicas que también había aprendido en España, y empezó a construirla desde la quebrada de "la Culebreada". Tuvo muchas dificultades como la muerte de Don Miguel, su padre y numerosos percances por lo empinado del terreno; finalmente vio correr al agua. Agradece al Señor de los Milagros y a la Virgen de la Candelaria y "promete que cada siete años organizaría la Fiesta de los Caballeros en su honor". (Ibid. pp. 13-14)


Huellas documentales.


Acerca del origen de Cipriano (o Ciprián), en el padrón de indios del pueblo de Chita hecho por el Visitador Campuzano y Lanz y el corregidor del Partido, Mariano Vargas Machuca (14 de abril de 1777), en la parcialidad de Chipa está registrado: “Miguel Riscanevo de 31 años, mujer Micaela, hijos: Cipriano de dos años y Candelaria”. (A.G.N. V. Bolívar, f. 461 v.).


También hay una escritura pública (En: Pérez Caro, 2016, pp.11-12), de la cual, en este trabajo se destacan los siguientes apartes: "Yo Cipriano Riscanevo mayor de edad y residente que lo soy de este pueblo de Chita, les dejo a mis hijos (…) Matías y Tomás de Villanueva Riscanevo, para que reconozcan el trabajo que nos costó a yo y a mi padre Miguel Riscanevo y que fuimos a donde el señor corregidor Mariano Vargas y Machuca, a donde mi pastor Fray Ignacio Díaz, que nos concediera la licencia de sacar una toma de agua del pie del pozo azul, del río que viene de la Chorrera y nos dijeron que (…) si nos hallábamos con ánimo que iniciáramos dicho trabajo”.


Inspeccionaron el terreno y empezaron a trabajar el 3 de febrero de 1794 con hombres contratados por ellos y con seis barras de su propiedad. Trabajaron hasta el año 1799 porque Miguel enfermó y luego murió. Volvió Cipriano a trabajar en 1803 con sus ahorros y unos hombres de “concierto” que él tenía y trabajó hasta 1805; se entristeció por la “maleza de peñas y pedregales”, y empezó a “convidar a algunos hermanos indios”; las barras se partieron y las mandó a hacer de nuevo “del peso de una arroba” y alquiló otras, pero la mayoría de las gentes no creían que la toma se construyera por el terreno tan quebrado y difícil, y afirma que ningún vecino (blancos y mestizos) le ayudó, antes lo acusaban de engañar a la gente.


El 22 de septiembre de 1811 “salió el agua al resguardo” (…) y agrega: “dejo declarado que todos los que tomen el agua de dicha toma (…) darán la cera y el incienso para el alumbrado del Santo Sepulcro el viernes santo (…) o el valor de la misma, advirtiendo, la entregarán a manos de mis legítimos herederos, para que ellos de su mano la entreguen al mayordomo, la que sobrare del alumbrado será para el sagrario”. “Esta es mi dona que dejo al Señor Sacramentado, de mi trabajo, de haberme dado luz y entendimiento de haber sacado dicha toma de agua. Este es mi documento y herencia que les dejo a mis hijos, nietos, bisnietos, habidos y por haber y última descendencia para que ellos manden como legítimos dueños y herederos". (Firmas de Cipriano Riscanevo y dos testigos, en Chita, el 20 de enero de 1851).


Según estos documentos, en el tiempo en que iniciaron la construcción de la toma, Miguel tenía 48 años y Cipriano 19; Miguel enfermó a los 53 años y cuando Cipriano hizo la escritura tenía 75, pero, apenas contaba con siete años, por el año de 1782, tres vecinos declaraban que en Chita había dos molinos, uno en el vecindario, en la estancia de Artajona, y otro en el resguardo, y este último, sólo funcionaba seis meses, en invierno, y muchas personas se quedaban con el grano sin moler o tenían que ir hasta El Cocuy. (AHT. Leg. 293, ff. 608 r. - 610 v.) Era evidente que escaseaba el agua en el resguardo. Después de la construcción de la toma, Ciprián aparece como indígena destacado en las autoridades del resguardo; en 1818 ejercía el cargo de Teniente de Indios, junto a los dos Alcaldes y a los cinco Capitanes (A.G.N. Tributos, T. 6, f. 905 r) o antiguos caciques, cada uno de una parcialidad, todos, bajo la autoridad del funcionario del gobierno español: el Corregidor del Partido de Chita o de la provincia y del Cura doctrinero.


La toma de regadío de Ciprián ha beneficiado a Chipa Alto, Chipa Betel, Chipa Centro, (veredas en las que se dividió la antigua parcialidad de Chipa) y a las veredas de Vichacuca y Dímiza, gran parte de las tierras del antiguo resguardo, que por tiempos ha brindado las mejores cosechas de maíz, habas, fríjol y variedad de frutos de toda la región. La administración del agua se mantiene como lo ordenó Ciprián y su descendencia conserva la devoción por Nuestro Amo y Señor Sacramentado, representado en el Señor de los Milagros.


Figura 31. Toma de regadío, sector del Alto de la Cruz. Fotografía: de Pérez Caro, Alonso. 2016, p. 15.


Figura 32. Toma de regadío por uno de los terrenos más hostiles de rocas. Fotografía de Pérez Caro, Alonso. 2016, p. 15.


Respecto a la fiesta religiosa, el padre Martín Amaya en su Historia de la Parroquia de Chita, afirma que la imagen del Señor de los Milagros solamente sale de su capilla en solemne procesión cada siete años o “cuando se quiere alcanzar el remedio a una grave calamidad”. La festividad se celebra el domingo de “quinquagésima”, o sea, cincuenta días antes de Pascua. Cuenta, “que atrae numerosos peregrinos y es costumbre que el alférez de la fiesta renueve el ceñidor o refajo de la imagen y costee el estandarte para la procesión, ambos ornamentos de ricas telas y preciosos bordados”. En estas fiestas, “los indios de algunas parcialidades ejecutan “las cuadrillas de caballeros” (…), vagas reminiscencias de las justas y torneos que en otro tiempo les enseñaron los misioneros”. (1930, p. 82)


En la investigación sobre el Resguardo indígena de Chita en la segunda mitad del siglo XVIII, al estudiar la religión, encontré semejanzas entre la cofradía de Nuestro Amo y Señor Sacramentado con la fiesta de los Caballeros de Cristo. La cofradía era “una asociación voluntaria de fieles laicos para venerar a un santo patrono, escogido por inspirar mayor devoción y piedad, muchas veces por la comprobación de un milagro” (Sotomayor, 1992. En Bonilla, 1999, p. 329). Y es que en Chita, en los libros de la parroquia, se registra la existencia de cofradías desde comienzos del siglo XVII, pues por Orden Real en todos los pueblos, villas y ciudades del reino español, debían funcionar tres cofradías: del Santísimo Sacramento, de las Benditas Ánimas del Purgatorio, por ser las establecidas por el Concilio de Trento y la cofradía del santo tutelar del pueblo (AHN. Consejo, Leg-7094, 9) y para pertenecer a ellas se requerían ciertas condiciones: ser devotos del patrón de la cofradía, corregirse de la mala vida, dejar los vicios de borracheras y supersticiones, celebrar con solemnidad las fiestas del Santo Patrono, entre otras. La cofradía de Nuestro Amo y Señor Sacramentado tenía, además, en sus constituciones:

- La imagen de Nuestro Amo será sacada cada siete años.

- Los cofrades aportarán el día de la fiesta tres reales y una vela.

- La fiesta debe celebrarse con misa, sermón, procesión y vísperas.


Por los requisitos y reglas de sus integrantes, el libro que los rige, la devoción al Señor de los Milagros o El Amo, y por el milagro de haber construido la toma, planteé que la Fiesta de los Caballeros de Cristo sería una muestra de supervivencia de la Cofradía de Nuestro Amo y Señor Sacramentado. (Bonilla, 1999, p. 333). En la Colonia era costumbre que en las fiestas de las cofradías y en las de otros santos, después de la misa y oficios religiosos, se realizaban juegos en los que participaban los indígenas y luego celebraban con chicha y otras viandas.


Agregación del pueblo de la Salina a Chita y el Cristo Milagroso.


Cuándo llegó el Señor de los Milagros al pueblo de Chita ?

En la política de la Corona española de conseguir dinero para la Real Hacienda, la Real Cédula del 3 de agosto de 1774 ordenó la extinción de pueblos indígenas que tuvieran menos de 25 tributarios y rematar sus tierras en favor de los blancos y mestizos.


Correspondió al Corregidor José María Campuzano y Lanz, en 1777, hacer la visita a la provincia de Tunja. Por esta época, el resguardo de Chita estaba conformado por las “parcialidades” de: Chichaguí, Dímiza, Vichacuca, Chipa y Malareque; contaba con 1.384 indígenas y 871 mestizos que vivían en el resguardo. Además, en sus alrededores, había 14 estancias: De los Olivos, Artajona, Mortiñal, Quíchova, Tabacal, De los Hernández, Cuco, La Caldera, Las Higueras, Quindeva, Silverio, Canoas y, Agua Colorada y Tierra Negra, tierras que inicialmente habían sido entregadas en “merced” a españoles, como pago por sus servicios al Rey, y con el tiempo, fraccionadas y trabajadas por blancos y mestizos. En estas estancias vivían 1.258 personas. (Bonilla. 2003, p. 86).


Chita, en su conjunto de resguardo y vecindario era un Curato de Primer orden y la Salina de Quinto orden, muy difícil por lo retirado y trabajoso para el cura por la “aspereza de los caminos” y aunque los indígenas sólo ganaban una “primicia” por la producción de sal, (Oviedo, 1930, p. 153) su comercio se realizaba en todo el corregimiento de Chita, pueblos vecinos y se extendía a Pamplona y abastecía también a los pueblos de los Llanos.


El 19 de abril de 1777 Campuzano y Lanz dio la siguiente orden: “que habiendo reconocido y visitado personalmente los pueblos de la Salina y este de Chita” y resultar de sus listas de indios y matriculas de vecinos, en La Salina 153 indios en total, incluidos 24 tributarios y moraban también 289 vecinos blancos y mestizos, “que los indios del pueblo de la Salina se trasladen y pasen a este de Chita (…) con todos sus bienes, imágenes y alhajas pertenecientes a su iglesia (…), poniéndose por inventario con separación y claridad en sus libros para que siempre conste.” Les concedió dos meses de plazo para su traslación, mientras recogían las pocas huertas que tenían sembradas. Los indios pidieron permiso para cocinar sal y que se les rebajara el tributo para ayudarse en los gastos del traslado. (V. Bolívar. f. 486 v.489 v.), pues todavía pesaba sobre sus hombros la dura carga de la encomienda.


Primero se fueron a Chita los indios cabezas de familia y el ocho de abril el corregidor del Partido Joaquín Ascarza, el Padre Fray Luis Rodríguez y las autoridades indígenas del resguardo de Chita, les dieron posesión de un pedazo de tierra a cada uno, en los sitios más templados de este resguardo nombrados “Chipa y Baracuca”. Pero el corregidor decidió "urgir" el traslado porque "con el próximo invierno los páramos se hacen intransitables" y el seis de mayo se reunieron en la iglesia de La Salina, el corregidor, el Señor José Feria Espinel, cura doctrinero del pueblo de la Salina y como testigos cuatro vecinos de Chita y le fueron entregando al padre Luis Rodríguez, de Chita y a los indios, “todas las cofradías, nueve imágenes, altares y sacristía, con sus correspondientes alhajas y ornamentos y con el inventario respectivo. Los vecinos de la Salina reclamaron las imágenes y alhajas, pero no presentaron recibo alguno de su compra, por esto solo dejaron un cáliz y ornamentos para la administración de los sacramentos, y “partió de la Salina la comitiva” que llevaba las imágenes y alhajas al pueblo de Chita, entre ellas, "El Cristo de la Salina". (Ibid. f. 508 r.- 510 v.)


Volvieron los indios a los ocho días por sus mujeres, hijos, ancianos y viudas. Salieron desterrados de su pueblo, perdieron los tres pozos de agua salada, sus pocas huertas y con sus escasas pertenencias, de una altura de 1.500 m.a.s.n.m. ascendieron por caminos agrestes de relieve muy quebrado hasta el páramo de Eucas a 3.800 m.a.s.n.m. sufrieron las inclemencias del clima, y el 17 de mayo llegaron al pueblo de Chita. El corregidor, lista en mano los entregó al padre José Leal y el 6 de agosto envió copia de todo el papeleo al Corregidor de Tunja. (Ibid. ff. 510 v-515 v.)


Poco tiempo después algunos indios se escaparon y regresaron a la Salina, después otros, y a los dos años sólo quedaban siete. En 1793, los vecinos de la Salina seguían reclamando las imágenes y alhajas y declararon ante el corregidor que los indios “se volvieron todos” y que “muchos de ellos se han muerto” y “los que viven son los que fabrican las losas para el beneficio de la sal” (A.P.CH. Expediente parroquia de la Salina. fs. 1 r.- 6 r.). Las tierras de los indios de la Salina se remataron en mil pesos, a favor de los vecinos y los indios sobrevivientes quedaron sin vivienda, sin el sustento de la sal y sin su “Cristo Milagroso”.


En la mentalidad de los habitantes, el Cristo también se quiso regresar. Don Pedro Salamanca, salinero, cuenta que escuchó de sus antepasados que: “estaba un señor cortando leña en las orillas de la quebrada Honda para llevarla a los hornos y así poder cocinar la sal; llegó a un árbol de gaque y vio colgado al Señor de los Milagros. Decidió llevarlo para Chita, pero no pudo llegar con Él, pues en el trayecto y mientras descansaba, el Cristo se devolvió al lugar donde lo había hallado. Regresó con otras personas para llevarlo, pero nuevamente se devolvió, solo se quedó hasta que ofrecieron hacerle una capilla. Es el mismo Cristo que hay actualmente en Chita, pues su cabellera es natural, considere, cuantos años... y Él es muy milagroso. Desde ese tiempo ya no se devolvió. También le ofrecieron hacerle una fiesta cada siete años, la de los caballeros, y eso viene por una tradición de una familia Viracachá, muere el viejo y queda la descendencia que le hacen la fiesta. Son cuarenta jinetes”. (Hernández, 2016, p. 38).


Y le hicieron la capilla. Fray José de Torres, en 1782, señaló entre los adelantos de la iglesia por parte de las cofradías: “La Capilla del Señor Crucificado de la Salina a costa de varios devotos como indios, vecinos y forasteros y el trabajo personal de indios y de vecinos” (APCH. Libro 4º de Bautismos, f. 24 v.). Hacia 1830 ampliaron la capilla y en los años siguientes la iglesia tuvo que pasar muchas vicisitudes por las guerras, y hasta un incendio; fue en 1916, año en que la parroquia de Chita pasó a la prefectura de Arauca, cuando Monseñor Emilio Larquére emprendió la reconstrucción. El Dr. Mardoqueo Vargas reconstruyó la mitad de la iglesia, le subió tres metros de altura y amplió las ventanas, el Dr. Rafael Leguizamón terminó el cuerpo de la iglesia y empezó el frontis; lo modificó y terminó Monseñor José María Poitier junto con las dos torres. Se continuó con el arreglo de la capilla del Señor de los Milagros (Amaya. 1930, pp.124-125) y los sucesivos sacerdotes encargados de administrar la parroquia se han esmerado en mantener la iglesia como una de las más hermosas de Boyacá. Todas estas obras, a lo largo de la historia, con la ayuda económica y el trabajo de la comunidad.


Los Caballeros de Cristo y la fiesta del Señor de los Milagros es una tradición laico-religiosa sostenida en la “larga duración”, donde se manifiestan las costumbres arraigadas y se conjugan rasgos culturales que permanecen inmutables en un tiempo muy largo. (Fernando Braudel, 1970, p. 70-75) y donde la leyenda y la realidad se manifiestan de manera misteriosa y particular, para explicar un hecho importante: la construcción de una toma de regadío muy bien pensada por un indígena, que llevó agua al resguardo e incidió positivamente en la vida cotidiana y en la mentalidad colectiva de un pueblo.


De esta manera, la devoción y gratitud por el milagro que mejoró sus cosechas, su economía y convivencia, se unen en una hermandad que cumple con una promesa y venera al Señor de los Milagros con los oficios religiosos y con el ofrecimiento de sus juegos, que entretienen también a la comunidad laica, en los que se fusionaron elementos culturales de los caballeros medievales y de la caballería árabe en España, a los que se articularon símbolos de dioses ancestrales indígenas y que los frailes doctrineros emplearon para hacer agradable la evangelización, en un sincretismo que articuló las tres culturas y que al final privilegió el dogma y la fe católica.


Y allí, en la iglesia del municipio de Chita se encuentra la imagen del Señor de los Milagros en su capilla lateral junto al altar mayor, en espera de que cada siete años o en una fecha especial, los fieles cristianos le celebren su fiesta, con vísperas, misa solemne y procesiones; los Caballeros presentarán sus juegos, las familias los ayudarán, las autoridades eclesiales y civiles y numerosas personas estarán prontas a colaborar con todas las actividades; el poblado será el lugar de encuentro de muchos habitantes del municipio, de gentes de la comarca y de otros lugares, quienes llegarán presurosos a honrar al Señor de los Milagros y a la Virgen de la Candelaria, a disfrutar de los juegos de los Caballeros de Cristo y de las ferias y fiestas municipales.



PD. Mis agradecimientos a:

Lidia Amparo Viracachá Cañas y a Emilsen y Elías Beltrán Silva, por la valiosa información aportada sobre la fiesta de los Caballeros de Cristo y las fotografías.

A la Universidad de Boyacá, Gobernación de Boyacá, Periódicos El Tiempo y El Siete días, a Alonso Pérez Caro, Página de Facebook de Ciclismo Chitano y a Alex Fernando Galvis Lizarazo, por las fotografías para la ilustración de este trabajo. A Luz Aired Pico Enciso por su importante información.

Al personal de los archivos consultados.

A Beatriz Bonilla Sepúlveda, Magíster en Lingüística, por sus sugerencias en la lectura del texto.


Anexo N° 1.­­­­­




BIBLIOGRAFÍA


Fuentes Primarias


Archivo Histórico Nacional (España)

Archivo General de la Nación (Colombia)

Visitas Bolívar. Tomo 3

Tributos. Tomo 6

Archivo Regional de Boyacá.

Fondo Archivo Histórico de Tunja.

Archivo Parroquial de Chita.

Expediente de la Salina. Legajo suelto.

Libro 4º de Bautismos de Indios y de Españoles. 1791-1803


Fuentes Impresas.


Ovidio, Basilio Vicente de, Cualidades y riquezas del Nuevo Reino de Granada. (1761) (Luis Augusto Cuervo compilador.), Bogotá: Imprenta Nacional, 1930


Fuentes Secundarias.


Amaya Roldán, Martín. Historia de la Parroquia de Chita. Tunja, Imprenta Departamental, 1930


Bonilla, Alba Luz. El resguardo indígena de Chita en la segunda mitad del siglo XVIII. Tesis de Maestría. UPTC. 1999


-Espacio y poblamiento en el resguardo indígena de Chita. Historia Crítica, n.o 26, Uniandes, 2003


Braudel, Fernand. La Historia y las Ciencias Sociales 2ª Ed. En español, Madrid: Alianza, 1970


Corradine, Magdalena. Los caballeros de Cristo de Chita. CEAB. Editorial Jotamar. Tunja, Boyacá, 2017


Enciso Díaz, Humberto. Historia del municipio de Chita. Tunja, Boyacá, 1992.


Fernández, Juan Carlos y Horthous Marie-Helene. (2012) El juego de cañas en España. Revista de Historia del Deporte, Vol. 5, N° 1 www.unirioja.es


Hernández Cordero Álvaro. Fiesta de los Caballeros de Cristo en honor al Señor de los Milagros. Edición Guillermo León Gutiérrez. 2014.


Pérez Caro, Alonso. Los caballeros de Cristo. Hombres de roca fuerte. Chita, Boyacá, Colombia. 2016 Año 1, Nº 1


Ruíz de Vergara, Francisco. Real maestranza de caballería de Ronda. Tomo I Tesis doctoral, Universidad de Sevilla, 2011.


Pérez Sanabria, Sandra Milena. Análisis de situación de salud con el modelo de los determinantes sociales de salud. Municipio de Chita. wwwboyacá.gov.co ASIS Chita, 2021


Sotomayor, María Lucía. Organización socio-política de las cofradías. En: Revista Colombiana de Antropología. Bogotá, Vol. XXIX, 1992, pp.157-189.


Vovelle Michel. Ideologías y mentalidades. Editorial Ariel S. A. Barcelona, 1985


Yarza Luaces, Joaquín. La ilustración en el códice de la Cofradía del Santísimo y de Santiago, en Burgos. Universidad Autónoma de Barcelona. 1995.


Blog. rmrcultura.wordpress.com Real Maestranza de Caballería de Ronda.















 
 
 

Recent Posts

See All

Comments


Publicar: Blog2_Post

Follow

  • facebook
  • twitter
  • linkedin

©2020 by historiasdeprovincia. Proudly created with Wix.com

bottom of page